Las palabras sexys del desarrollo personal

Hace unas semanas hablando con mi pareja sobre mi proyecto, él me decía que la única manera en la que se podía “vender” conciencia era empleando palabras sexys, que las que yo uso no las entiende nadie.

Él en sus reuniones emplea, siempre que puede, palabras seductoras. No es lo mismo hablarle durante más de media hora a un cliente sobre tecnología en la nube, y esas cosas en las que él trabaja (que tampoco las entiendo), que ir colando cada cierto tiempo conceptos que suenan bien y son vendibles. Su empresa, de hecho, tiene un CATÁLOGO de palabras sexys (!!).

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La meta eres tú

 William James, padre de la Psicología Funcional o pragmática, pensaba que nuestros estados mentales se debían a hábitos creados a base de repetición.

Decía que “nos sentimos tristes porque lloramos, enojados porque atacamos, miedo porque temblamos…”, y por tanto, si una persona quería cambiar una emoción sólo tenía que comportarse como quería sentirse. Es decir, si, por ejemplo, te encuentras triste lo que tienes que hacer es sonreír para hacer creer al cerebro que te sientes alegre.

Si esto fuera así ¿podría una persona que tiene un temperamento triste ser una persona alegre simplemente comportándose como si lo fuera? ¿Podemos cambiar nuestras emociones hasta el grado de cambiar nuestro temperamento?.

Jerome Kagan, psicólogo de Harvard, dice que existen cuatro temperamentos en dos dimensiones de la personalidad:

– Tímido o Abierto

– Optimista o Melancólico

Los dos primeros temperamentos tienen que ver con nuestra forma de relacionarnos con las personas, mientras que los dos últimos se refieren a cómo nos adaptamos o interpretamos el mundo.

Ser uno de estos 4 temperamentos viene impreso en nuestro cerebro desde que nacemos. La timidez, por ejemplo, se debe a una predisposición innata a la hiperexcitabilidad de un circuito nervioso centrado en la amígdala.

El temperamento optimista o melancólico viene, por otro lado, determinado por la actividad predominante en uno de los lóbulos prefrontales. Si hay mayor actividad en el lóbulo prefrontal izquierdo, la persona será más optimista; mientras que si es en el derecho la persona será melancólica.

Aunque la vida parezca una lotería y el destino escrito desde el inicio, a través de nuestra herencia genética, padres asignados y país de nacimiento, las investigaciones afirman que será la educación y la experiencia la que hará que seamos quienes somos.

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Uno de cada 3 niños perderá la timidez cuando entre en la guardería. Si no es así, se tendrá hasta los 10 años para aprender habilidades sociales a través de los padres. Si la timidez se resiste, la adolescencia seguramente será la peor etapa de la vida si se quiere formar parte de un grupo y no se sabe cómo encajar. Sin embargo, serán las siguientes pruebas sociales y laborales las que harán que el tímido tenga que salir forzosamente al mundo.

El cerebro nos permitirá durante toda nuestra vida, incluso en la vejez, aprender y cambiar. Sin embargo, superar la barrera biológica requiere un esfuerzo continuo de adulto si de pequeño no nos entrenaron en habilidades fundamentales para la vida como la confianza en uno y en los demás, el dominio de las emociones, ser capaz de calmarse y superar la frustración, la capacidad de motivarse, de comprometerse y de ser sensible a las necesidades de los demás.

Tener éxito, saber comunicarse, vender, tener relaciones sanas, estar alegre, cumplir objetivos, establecer límites, etc. sólo se puede conseguir haciendo de ello una meta y una constante diaria.

Pese a que nuestra condición y las circunstancias pueden servirnos de tapadera para no avanzar, la vida una y otra vez nos pedirá superarnos ya que tenemos el impulso natural de rellenar espacios vacíos.

Aceptarlo libera la carga…

“La disciplina no garantiza el éxito, pero la falta de disciplina garantiza el fracaso”

Estrategias para reconocer la sombra

Hay 3 estrategias para reconocer la sombra.

1) PREGUNTAS

¿CuáPreguntales son los aspectos más halagadores de tu ego social, aquellos que te gustaría que los demás reconociesen?

¿Cuáles son las cualidades que rechazas para que te reconozcan? Por ejemplo, si has querido ser una persona dulce, generosa y sonriente  es muy probable que hayas tenido que disimular tu agresividad, egocentrismo y accesos de mal humor.

¿Qué tema (s) de discusión tiendes a evitar en tus conversaciones? Los temas que se eluden revelan el miedo a revelar un aspecto              vergonzoso de si mismo.

  ¿En qué situaciones sientes que te pones nervioso, hipersensible y a la defensiva? ¿Qué tipo de observaciones te sobresaltan?

  ¿En qué situaciones te sientes inferior o que te falta confianza sobre ti mismo?

¿En qué situaciones experimentas vergüenza? ¿En qué terreno te causa pánico la idea de mostrar una debilidad?

¿Qué clases de críticas te ponen nervioso o incluso te irritan?

¿Tienes dificultades para aceptar un cumplido? ¿Cuál es el motivo para defenderte?

¿Te sientes insatisfecho de ti mismo? ¿En qué aspecto/s?

¿Por qué cualidad se distinguía tu familia en tu medio?

 2) SUEÑOS

La sombra habita en los sueños. En general tiene la forma de un personaje del mismo sexo que el soñador con aspecto siniestro, amenazante, repugnante u hostil.

A veces, la sombra adopta la forma de un animal feroz: serpiente, perro rabioso, león salvaje, etc.

Los sueños en los que la sombra pasa al ataque advierten al que sueña de la urgencia de tener en cuenta su lado oscuro, de hacerlo emerger a la conciencia para, finalmente acogerlo como una parte integrante de él mismo.

3) PROYECCIONES EN OTROS

La proyección es casi siempre inconsciente y de lo único que es consciente la persona es que está bajo la influencia de un sentimiento  de atracción o rechazo hacia una serie de cualidades que percibe fuera de lo que realmente están dentro a nivel inconsciente.

Por ejemplo, se puede sentir ira ante personas que son lentas en vez de ser consciente de la propia lentitud, ya sea física o mental.

Se tiene que distinguir una observación objetiva con la proyección de la sombra. Cuando uno puede hacer una observación sin enjuiciar ni sentirse afectado no está proyectando. Pero cuando uno se pone nervioso, se altera o algo lo trastorna estamos ante una proyección.