El principio y el fin de las cosas

Ayer exhalabas tu última respiración con tu familia unida alrededor tuyo. Hasta el último momento nos has guiado a través de un plan maestro, desconocido para nosotros, que hemos ejecutado a la perfección como si cada uno conociera su papel en la historia.

Ayer se acababa un ciclo en mi vida con tu despedida y hoy se inicia otro con la celebración del primer año de Noa. Te prometía, cogiéndote la mano, que hoy me despediría de ti y a la vez encontraría la forma de estar celebrando la vida. Sigue leyendo

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Ese incómodo término llamado feminismo

Recientemente Emma Watson, desde su cargo como Embajadora de Buena Voluntad de ONU Mujeres, hizo un llamamiento para que hombres y niños se movilizasen a favor de la igualdad de la mujer en la campaña #HeforShe

Su discurso perfectamente hilado, su presencia, su calidez y un cambio en el planteamiento ha hecho que Emma Watson nos haya “embrujado” (en el mejor de los sentidos) a todos.

Supongo que pocos dudamos que el compromiso que ha asumido va a ser uno de los más importantes de su vida, pero ¿conseguirá el cambio con su campaña?.

Personalmente, creo que es un gran paso pero que en #HeforShe no está la respuesta.

La historia está llena de ejemplos de cómo la privación de derechos, la injusticia, la violencia, etc. ha movilizado a personas para conseguir los derechos y la protección que disfrutamos hoy. En esta historia, los cambios han sido conseguidos por las personas afectadas, por los que viven una gran frustración, sabiendo que el mañana dependía de lo que construyeran HOY.

Muchas mujeres se sienten incómodas, como dice Emma Watson, con el término feminismo. Sin pararnos en las discrepancias, lo que suena excluyente es imposible que una.

Si buscamos una alternativa podríamos hablar de talentos distintos, por ejemplo. El hombre aporta practicidad y la mujer creatividad, entre otros. Unidos, efectivamente, cambiamos el mundo. Sin embargo, ¿tenemos las mujeres una voluntad de estar unidas y ser tenidas en igual consideración que los hombres?

Lamentablemente, algunos comportamientos aún no evidencian que todas las mujeres estemos en el mismo barco. Seguimos sometidos a muchos estereotipos y, en ellos, el mayor enemigo no está fuera.

Las declaraciones de Mónica de Oriol, presidenta del Círculo de Empresarios, en las que dice que “prefiere contratar a mujeres mayores de 45 años o menores de 25 por el amparo que da la ley a las madres trabajadoras” nos muestra, una vez más, cómo hay personas que ven en la naturaleza de la mujer un cáncer que va contra la productividad y la equidad dentro de la empresa.

Lo criticable no es que esta empresaria hable de una realidad, que es que en algunas empresas se prefiera contratar a hombres que a mujeres que tienen hijos o pueden tenerlos, si no que envíe un mensaje sobre un gran problema con el que está conforme al no proponer alternativas o soluciones.

Otra cosa que nos cuesta entender, a la mayoría, es que una mujer vaya contra las mujeres. Pero Mónica de Oriol es una más, una entre tantas.

Mónicas Orioles hay en todas partes. Te la puedes encontrar en forma de jefa masculizada todopoderosa; o en forma de amiga que critica a las mujeres según su físico y a veces a ti porque no sigues “ciertas normas básicas”; o en forma de compañera de trabajo que despotrica contra las madres de jornada reducida o contra la de enfrente que ha sido ascendida sin causa justificada; o te la puedes encontrar dentro de ti misma,  como tu peor enemigo, que te dice que eres menos que los demás, más fea, más gorda o delgada, poco válida, muy emocional o muy torpe, demasiado ilusa o negativa, y así hasta el infinito.

Hay mujeres que se levantan un día y nos dicen que es posible el cambio, como Emma Watson, y hay otras que salen en los medios para desalentarnos.

Da igual, lo importante hoy es que hay mujeres que un día deciden liberarse de sus demonios  y entonces todo cambia.


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