La importancia de conocerse

Para Carl Jung  el mayor mal del mundo se encontraba dentro del ser humano, en su mente. Decía que cualquier líder político podía levantarse un día con la idea de que la nación estaba siendo atacada por un “enemigo” y convencer a todo el mundo de iniciar una guerra…

Según este psicólogo suizo, lo que amenaza a las personas es el desconocimiento que tienen de sí mismas. Cuánto mayor es la brecha entre el consciente y el inconsciente, mayor será el  auto engaño y la probabilidad de futuros problemas.

Para explicar los niveles de conciencia Jung acude al arquetipo de la Sombra, entre otros. La sombra es todo lo que hemos arrojado al inconsciente por temor a ser rechazados por las personas que nos cuidaron.

Por ejemplo, imaginemos un niño que se ha educado en un entorno donde lo que se valora es el trabajo duro, y no la propia satisfacción. Este niño, que es muy social y creativo, aprenderá a ocultar sus habilidades y debilidades para ganar el amor y respeto de su familia y a rechazar a los que muestren comportamientos diferentes de los que son aceptados en su contexto.

Cuando sea mayor y se encuentre con personas creativas,  que busquen conciliación familiar, etc. sentirá una profunda aversión, posicionándose en el lugar de alguien que se esfuerza duramente en los negocios y se tiene que sacrificar en su vida personal. Lo más seguro es que se enamore, sin embargo, de alguien que le deslumbre con habilidades que cree no tener y que anhela para sí como, por ejemplo, la sociabilidad.

Podemos ver aquí el juego continuo entre el consciente e inconsciente que nos muestra tanto la máscara como nuestra identidad.

Luces y sombras

El desarrollo de la persona para ser feliz pasará en algún momento por la confrontación consigo mismo. En la mayoría de las ocasiones no será algo que busque, sino que se encontrará por las malas ante situaciones críticas como un despido, una enfermedad grave, un divorcio o separación, la muerte de un familiar, etc.

Cuesta entender cómo ser fiel a otros para ser querido se puede volver en contra mostrando el teatro de nuestra vida, pero pensemos que le suceden a las cosas cuando les damos un mal uso o no respetamos su naturaleza.

La falta de coherencia, entre lo que somos y hemos tenido que ser, se manifestará en forma de crisis, como he mencionado antes, y lo que queda es la pregunta de si merece la pena ir contra uno mismo.

Lo que niegas te somete, lo que aceptas te transforma

                                                                                   Carl Gustav Jung

Si quieres aprender un poco sobre tu Sombra puedes pinchar en los siguientes enlaces:

Desarrollo de la Sombra

Estrategias para reconocer la sombra

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Desarrollo de la Sombra


La sombra se desarrolla por las PROHIBICIONES a una serie de cosas durante la infancia, como:

Prohibiciones de llegar a ser uno mismo:

Prohibido crecer o cambiar, pensar en uno mismo, atraer la atención sobre sí, ser una mujer o un hombre, estar sano o enfermo, tener tiempo libre, tener originalidades, sentirse amado por sí mismo o estar orgulloso de uno, retirarse aparte para estar solo, etc.

Prohibiciones relativas a las emociones:

Prohibido expresar emociones como el miedo, los celos, la cólera, la ternura, la tristeza, etc. Prohibido incluso pensar en vivir algunas emociones; prohibido ser sensual o querer el placer sexual, sentirse pequeño y vulnerable, etc.

Prohibiciones relativas a los aprendizajes:

Prohibido experimentar, aprender, no saber o sentirse ignorante; prohibido distinguirse de los otros por talentos como el dibujo, la danza, la facilidad de palabra; prohibido ser competente, sentirse incompetente, cometer errores, ser inteligente o  intelectual, triunfar, tener fe, expresar esta fe en público, etc.

Prohibiciones relativas a la intimidad

Prohibido hacer amigos, tener una vida íntima, manifestar el afecto con palabras o gestos, amar a tal o cual raza extranjera, confiar, etc.

Prohibiciones relativas a la autoafirmación

Prohibido pedir o rechazar, expresar la propia opinión, tener proyectos, ser conservador o vanguardista, servirse del propio juicio para discernir qué personas son beneficiosas y cuáles perjudiciales; prohibido estar orgulloso de uno mismo, creerse amable o capaz, etc.

 prohibido