Estrategias para reconocer la sombra

Hay 3 estrategias para reconocer la sombra.

1) PREGUNTAS

¿CuáPreguntales son los aspectos más halagadores de tu ego social, aquellos que te gustaría que los demás reconociesen?

¿Cuáles son las cualidades que rechazas para que te reconozcan? Por ejemplo, si has querido ser una persona dulce, generosa y sonriente  es muy probable que hayas tenido que disimular tu agresividad, egocentrismo y accesos de mal humor.

¿Qué tema (s) de discusión tiendes a evitar en tus conversaciones? Los temas que se eluden revelan el miedo a revelar un aspecto              vergonzoso de si mismo.

  ¿En qué situaciones sientes que te pones nervioso, hipersensible y a la defensiva? ¿Qué tipo de observaciones te sobresaltan?

  ¿En qué situaciones te sientes inferior o que te falta confianza sobre ti mismo?

¿En qué situaciones experimentas vergüenza? ¿En qué terreno te causa pánico la idea de mostrar una debilidad?

¿Qué clases de críticas te ponen nervioso o incluso te irritan?

¿Tienes dificultades para aceptar un cumplido? ¿Cuál es el motivo para defenderte?

¿Te sientes insatisfecho de ti mismo? ¿En qué aspecto/s?

¿Por qué cualidad se distinguía tu familia en tu medio?

 2) SUEÑOS

La sombra habita en los sueños. En general tiene la forma de un personaje del mismo sexo que el soñador con aspecto siniestro, amenazante, repugnante u hostil.

A veces, la sombra adopta la forma de un animal feroz: serpiente, perro rabioso, león salvaje, etc.

Los sueños en los que la sombra pasa al ataque advierten al que sueña de la urgencia de tener en cuenta su lado oscuro, de hacerlo emerger a la conciencia para, finalmente acogerlo como una parte integrante de él mismo.

3) PROYECCIONES EN OTROS

La proyección es casi siempre inconsciente y de lo único que es consciente la persona es que está bajo la influencia de un sentimiento  de atracción o rechazo hacia una serie de cualidades que percibe fuera de lo que realmente están dentro a nivel inconsciente.

Por ejemplo, se puede sentir ira ante personas que son lentas en vez de ser consciente de la propia lentitud, ya sea física o mental.

Se tiene que distinguir una observación objetiva con la proyección de la sombra. Cuando uno puede hacer una observación sin enjuiciar ni sentirse afectado no está proyectando. Pero cuando uno se pone nervioso, se altera o algo lo trastorna estamos ante una proyección.

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